Vivimos en tiempos acelerados en donde todos corremos sin parar un instante, para poder cumplir con nuestros objetivos y responsabilidades diarias.
Logramos cubrir nuestras necesidades básicas como seres humanos y aun así no conseguimos vivir en armonía, calma y serenidad. ¿Te ha pasado que llegas a casa después de un largo día, lista para cenar y descansar, pero permanece dentro de ti una sensación de inquietud que no te permite sentir paz? Quizás no ocurre nada más en ese momento presente y, en realidad, solo estás sufriendo a causa de tus pensamientos y el manejo inadecuado de emociones e impulsos.
La verdad es que tenemos muy poco conocimiento del funcionamiento y poder que tiene nuestra mente. Creemos que la mente tiene control sobre nosotros mismos en todo momento y nos sentimos desdichados, sin observar qué gran parte de nuestro sufrimiento proviene de los pensamientos que tenemos durante el día.
Aumentarás tus habilidades de compasión y autocompasión
Cultivarás la serenidad a través de la práctica de la conciencia plena
Desarrollarás una mente de observador, que te permita estar consciente de los patrones automáticos de la mente y el cuerpo, para redirigirlos hacia un propósito